División de Recursos Humanos

previous arrow
next arrow
Slider
 

El Servidor Público de la Universidad del Valle

 

El ejercicio del servidor público está fundamentado en la confianza y credibilidad otorgada al Personal Administrativo de la Universidad. Los funcionarios deben actuar fundamentados en los principios del Ethos universitario y la buena fe.  Además, de desarrollar hábitos y comportamientos positivos que contribuyan al cumplimiento de los fines institucionales para beneficio de la comunidad.  

El Estatuto Administrativo del Personal Administrativo y de la Carrera Administrativa Especial, de la Universidad del Valle expresa que, “la función pública en la Universidad del Valle se desarrolla teniendo en cuenta los principios de igualdad, mérito, moralidad, eficacia, economía, imparcialidad, transparencia, celeridad, publicidad, todo ellos en el marco de la Autonomía Universitaria, de acuerdo con lo dispuesto en la Constitución Política y en la Ley.” Pues, los principios de la función pública de la Universidad se van desarrollando de acuerdo con su misión institucional; el funcionario debe mantener una conducta intachable guiado al cumplimiento de la ley y someterse a los principios del Ethos Universitario.

En el Código de integridad del servidor público orientará las actuaciones de las personas dedicadas al servicio público. Una iniciativa que es motivada en la importancia del servidor público que implica y requiere un comportamiento especial, un deber – ser particular, una manera específica de actuar bajo el sentido de lo público.  El código brinda una lista de valores que orientan la integridad del comportamiento de los servidores públicos. 

Cada uno de estos valores, de acuerdo con el Código, determina una línea de acción cotidiana para los servidores:   

La Honestidad: el funcionario público debe actuar siempre con fundamento en la verdad, cumpliendo sus deberes con transparencia y rectitud, y siempre favoreciendo el interés general. 

El Respeto: el trabajador público debe reconocer, valorar y tratar de manera digna a todas las personas, con sus virtudes y defectos, sin importar su labor, su procedencia, títulos o cualquier otra condición. 

El Compromiso: el empleado o servidor público debe ser consciente de la importancia de su rol como servidor público y estar en disposición permanente para comprender y resolver las necesidades de las personas con las que se relaciona en sus labores cotidianas, buscando siempre mejorar su bienestar.

La Diligencia: el funcionario debe cumplir con los deberes, funciones y responsabilidades asignadas a su cargo de la mejor manera posible, con atención, prontitud y eficiencia, para así optimizar el uso de los recursos del Estado.

La Justicia: el servidor público debe actuar con imparcialidad garantizando los derechos de las personas, con equidad, igualdad y sin discriminación.

Cada servidor público dentro de la institución es relevante en la construcción de un ambiente laboral que proporcione información, habilidades, procedimientos y espacios de diálogo y cooperación. Así mismo, es importante eliminar la barrera que pueda impedir actuar hacia el cambio.